Información Médica para Profesionales

La conservación de la sangre de cordón umbilical (SCU) para uso privado es un tema controvertido que tiene un tratamiento distinto según cada país. Particularmente,  la legislación española regula el almacenamiento de la SCU en el territorio nacional.

Aunque la actividad de bancos privados de SCU está permitida desde hace unos años, los padres tienen que consentir con la obligatoriedad legal de que estas donaciones sean registradas en el Registro Español de Donantes de Médula Osea (REDMO) y estén a disposición universal para su uso alogénico en otros pacientes en el caso de existir indicación terapéutica, según lo establecido en el Real Decreto 1301/2006 de 10 de noviembre del Ministerio de Sanidad y Consumo. La Organización Nacional de Trasplantes (ONT) está en general en contra de su almacenamiento para uso privado y aboga por la donación altruista, argumentando que  las unidades de SCU de los bancos públicos serían suficientes para responder a las necesidades de tratamiento de la población. En IVIDA pensamos que ambos modelos son compatibles y complementarios, ya que por una parte al guardar la SCU, las familias buscan ofrecer la mejor opción terapéutica a sus hijos si tuvieran más adelante necesidad de un trasplante de SCU. Esta opción requiere que los hermanos sean compatibles entre sí. Dado que esto sucede solo en el 25% de los casos, los pacientes que no disponen de una donación familiar compatible pueden beneficiarse aún de un trasplante de SCU de donante no emparentado, empleándose para ello unidades almacenadas en bancos públicos.

Desde hace más de 20 años, la SCU se utiliza como fuente de células progenitoras hematopoyéticas para trasplante en diversas enfermedades hematológicas neoplásicas y no tumorales y algunas enfermedades genéticas (inmunodeficiencias y enfermedades metabólicas), siendo la eficacia clínica del trasplante de SCU similar o incluso superior a la  que se obtiene en estas mismas enfermedades mediante trasplante de Médula Ósea (MO). El trasplante de SCU puede realizarse a partir de algún miembro histocompatible de la familia (normalmente un hermano que comparte 6/6 antígenos HLA*) o, en su defecto, a partir de donantes no emparentados gracias a la existencia a nivel internacional de una serie de bancos de SCU que han facilitado enormemente este tipo de trasplante. Pero debido a la diversidad genética, solo aproximadamente un 10% de los trasplantes de SCU de donante no emparentado son HLA idénticos, teniéndose que recurrir en la gran mayoría de pacientes a unidades de SCU que comparten únicamente 4/6 ó 5/6 antígenos HLA.

El número de trasplantes realizados con donante familiar desde 1988 (año en que se llevó a cabo con éxito el primer trasplante de SCU a partir de un hermano HLA idéntico), aún siendo el tipo preferente de trasplante por sus mejores resultados, es sin embargo muy limitado (inferior a 300 casos) ya que habitualmente no se dispone de una donación familiar histocompatible en el momento preciso y más adecuado del tratamiento: además de que la probabilidad de identidad HLA entre hermanos es solo del 25%, la factibilidad del trasplante de SCU depende de una nueva gestación. Cuando no se dispone de un donante familiar, la segunda opción terapéutica es el trasplante de SCU de donante no emparentado (cuyos resultados clínicos son inferiores al trasplante alogénico emparentado HLA idéntico). Según NetCord, cerca de 9.000 trasplantes de SCU han sido ya realizados en hospitales de diferentes países http://www.netcord.org.  Hasta hace muy poco, la mayoría de estos trasplantes se habían realizado en niños, pero en la actualidad el 60% de los receptores de trasplante de SCU son adultos. En conjunto, los datos publicados hasta la fecha indican claramente que la SCU es una fuente alternativa de trasplante de células progenitoras hematopoyéticas y en determinadas situaciones puede tener incluso ventajas respecto al trasplante de MO. Los resultados son particularmente satisfactorios cuando el donante es un hermano HLA idéntico, con una supervivencia al año del trasplante tan alta como el 73%, frente a solo un 29% en trasplantes de SCU de donante no emparentado (1).

En España, además del trasplante de SCU de donante familiar, se pueden efectuar desde 1996 donaciones de SCU para receptores no emparentados, que son procesadas y almacenadas en alguno de los ocho bancos públicos de SCU distribuidos por todo el territorio. En términos relativos, el número de donaciones almacenadas en estos bancos desde el inicio de su actividad es muy bajo: 40.485 unidades en trece años de existencia (Bone Marrow Donor Worldwide, Octubre 2009 https://www.bmdw.org), frente a más de 400.000 nacimientos cada año. Esta situación no se deriva de un rechazo social de la donación de SCU sino que refleja las capacidades disponibles en infraestructura por parte de los actuales bancos, cuyo máximo aprovechamiento ha situado a nuestro país, no obstante, en el segundo lugar en unidades de SCU almacenadas (solo superado por EE.UU.). El Plan Nacional de SCU aprobado recientemente establece una estimación global de 60.000 unidades inventariadas de alta calidad y con representación de la mayor variedad antigénica posible, alcanzable en un periodo de 4-6 años, para que España sea prácticamente autosuficiente y nuestros bancos de SCU sean competitivos a la hora de ofertar sus unidades almacenadas fuera de nuestro país. Lo cual significa que, una vez completado el inventario (a un ritmo previsible de crecimiento de unas 5.000 unidades anuales), ya solamente se necesitaría incluir nuevas donaciones para reponer aquellas unidades que fuesen trasplantadas (según la Memoria de Actividad de la ONT, en el año 2008 se suministraron para trasplante 178 unidades de SCU). En definitiva, aunque la SCU sea un producto de trasplante muy valioso especialmente entre hermanos (donante/receptor) HLA idénticos, las previsiones de crecimiento del sistema son insuficientes para cubrir las expectativas de donación de la mayoría de los donantes potenciales de SCU.

Es por ello que las iniciativas que promueven la recogida de SCU en los recién nacidos adquieren una gran importancia. No solo por los buenos resultados del trasplante no emparentado de SCU descritos en numerosas publicaciones, sino también por la creciente demanda de los padres de que se recoja y almacene la SCU de sus hijos para ser utilizada, en caso necesario, si alguno de los hermanos se viera afectado por una enfermedad subsidiaria de trasplante (donación alogénica intrafamiliar) y poder beneficiarse así de la mejor opción terapéutica posible.

¿Qué es el HLA?

Los antígenos leucocitarios humanos —abreviados HLA (acrónimo inglés de Human Leukocyte Antigen)— son antígenos formados por moléculas que se encuentran en la superficie de casi todas las células de los tejidos de un individuo y también en los glóbulos blancos (o leucocitos) de la sangre. Cumplen con la función de reconocer células (trasplantadas) como  propias o ajenas, y aseguran la respuesta inmune frente a agentes patógenos responsables de las infecciones. Intervienen, por tanto, en la defensa antimicrobiana del organismo y también en la aceptación y rechazo de órganos y tejidos. Los antígenos HLA son el producto de un conjunto de genes con un alto grado de variabilidad, implicados en el reconocimiento inmunológico y en la señalización entre células del sistema inmunitario. Estos genes están agrupados en una región cromosómica referida como complejo mayor de histocompatibilidad (de histo, "tejido"), y son transmitidos de padres a hijos constituyendo un sistema que permite diferenciar en cada individuo lo propio de lo ajeno. Su descubrimiento ha permitido a la medicina dar un salto cualitativo en las posibilidades de éxito de un trasplante, abriendo un camino prometedor cuyo gran escollo fue el rechazo.

En la década de los setenta, descubierto el sistema HLA, se pudo comprender mejor el fenómeno del rechazo de órganos, así como de la enfermedad injerto- contra-huesped (consecuencia de una reacción inmune de las células del donante frente a los tejidos del receptor en los trasplantes de médula ósea y sangre de cordón umbilical) y trasplantar con menos inconvenientes, según criterios de compatibilidad.