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A la hora de conservar, prestigio y fiabilidad para evitar tristes sorpresas

¿Por qué decidimos conservar las células madre del cordón de nuestra hija?… qué pregunta más triste para nosotros. Empezaré por el principio.

Nuestro médico nos bajó a la tierra cuando nos dijo en 2009 que no podríamos tener hijos sin la ayuda de la ciencia. No nos derrumbamos y luchamos hasta conseguirlo. Dos años después de aquella noticia y tras muchas visitas a la clínica de reproducción, lo escuchamos: ¡Estáis embarazados!

Desde ese día, empezamos a pensar sólo en nuestro bebé. No tuvimos que repensarlo mucho para decidir conservar las células madre del cordón: lo haríamos.

A través de nuestro ginecólogo contactamos con el representante de una compañía con aparente buena reputación. Éste buen hombre nos aconsejó e incluso nos acompañó en el día del nacimiento de nuestra primera hija. Él se llevó la sangre y cobró la factura (claro, ¿cómo no?)

Meses después y con la plena alegría de tener a nuestra hija con nosotros, se nos heló el corazón cuando escuchamos la noticia: “Cientos de familias estafadas por una red mafiosa dedicada a la conservación de células madre”. Empecé a investigar y nuestras peores sospechas se confirmaron: habíamos sido engañados. Y lo peor, nadie sabía dónde está la sangre de nuestra hija.

El tiempo pasó y la herida fue cicatrizando. A finales de 2012 nos sorprendió la vida con un nuevo embarazo. Ésta vez no hubo dudas. Me fui directamente a la sede central de IVI en Valencia para decirles que ellos guardarían la sangre de mi segunda hija. No consultamos con ninguna otra empresa, IVI tenía el prestigio y fiabilidad que buscábamos, no queríamos más tristes sorpresas. Todo fue bien y ahora tenemos a buen recaudo la sangre de nuestra pequeña.

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