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Cómo crear vínculos afectivos con tu bebé desde el embarazo

Desde el momento de la concepción, las mamás comenzamos a relacionarnos con nuestros pequeños, sentimos sus movimientos, sus patadas y comenzamos a pensar en él y a imaginar cómo será y ya tenemos la necesidad de protegerlo.

En primer lugar se produce el llamado vínculo biológico que se produce como consecuencia de la comunicación entre el embrión y los tejidos del útero. Nuestro cuerpo comienza a adaptarse para permitir al bebé vivir en el seno materno sin ser rechazado.

Tras este primer vínculo biológico, comienza el proceso de creación del vínculo afectivo. En algunos casos este proceso es muy rápido y se ha ido creando desde el embarazo para terminar consolidándose en los primeros minutos o días posteriores al nacimiento del bebé, mientras que en otros puede llevar más tiempo.

El vínculo afectivo se forma como consecuencia de un amor recíproco entre el recién nacido y su madre y será la base que afectará a la forma en la que nuestro hijo o hija establezca relaciones a lo largo de su vida, brindándole un primer modelo a seguir para entablar relaciones interpersonales y desarrollar su autoestima. Cuando los primeros vínculos son fuertes y seguros la persona es capaz de establecer un buen ajuste social y por el contrario, un vínculo poco sólido puede provocar una personalidad poco afectiva o desinterés social.

 

Las primeras formas de comunicación que entablarás con tu bebé serán:

  • Contacto físico: el contacto de la piel es relajante para ambos y en nuestros brazos conseguimos que se sientan seguros, tranquilos y amados.
  • Lactancia: en la acción de amamantar confluyen la necesidad de dar satisfacción a un deseo imperioso y la sensación de calidez… el niño huele a su mamá, la siente y la saborea.
  • Contacto visual y diálogo: se produce el intercambio de miradas y sonrisas, el bebé intenta imitar tus vocalizaciones y tus expresiones faciales.

 

Cómo ir creando el vínculo afectivo desde el embarazo…

 

  • Masajes y caricias: aunque el bebé no sienta la caricia como estímulo táctil, fomentamos la producción del vínculo afectivo cuando acariciamos nuestra tripita.
  • Hablar a nuestro bebé aunque todavía no pueda oírnos este sencillo gesto aporta mucho a la madre y refuerza la formación de la relación amorosa, porque el vínculo es cosa de dos…
  • Vivir el día a día de tu embarazo sintiendo y conociendo a tu hijo.
  • Tus propios sentimientos: Está científicamente comprobado que a los tres meses de gestación un niño está conectado con las emociones de su mamá.

 

 

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