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Complementos vitamínicos y nutricionales en el embarazo

El estado nutricional de la madre en el momento de la concepción es un factor determinante para el correcto desarrollo embrionario, fetal, e incluso después del nacimiento, llegando esta influencia hasta la edad adulta. Ya está ampliamente extendido el conocimiento de los efectos beneficiosos del ácido fólico para la prevención de malformaciones fetales, como la espina bífida. Puesto que la ingesta diaria de folatos, con una alimentación equilibrada, no llega a cubrir las necesidades diarias, es conveniente la suplementación farmacológica que se debe iniciar por lo menos cuatro semanas antes de la concepción.

Últimamente también se está prestando especial atención al papel que ejerce el yodo en el correcto desarrollo neurológico del feto, siendo recomendable hacer hincapié en el empleo de sal yodada y de alimentos como el pescado y, aunque no existe consenso acerca de la necesidad de un aporte extra, la mayoría de compuestos vitamínicos para las embarazadas que existen en el mercado, añaden un suplemento de yodo en sus preparados.

La administración de hierro es útil para prevenir la anemia durante el embarazo, teniendo en cuenta que pocas mujeres disponen de reservas adecuadas para hacer frente a las necesidades impuestas por el embarazo. Para facilitar su absorción, el hierro debe tomarse entre las comidas y se puede acompañar de un zumo de naranja, rico en vitamina C. En mujeres con intolerancia a la lactosa o que en su dieta habitual no incluyan lácteos, se deberá administrar calcio para reponer los depósitos óseos de este mineral y prevenir la aparición de osteoporosis años después.

En general, en mujeres sanas, bien nutridas y sin factores de riesgo, se recomienda administrar un preparado polivitamínico que contenga ácido fólico, desde dos o tres meses antes de la concepción, durante todo el embarazo y hasta seis semanas después del parto. En mujeres con epilepsia, diabetes, obesidad o antecedentes familiares de espina bífida, el aporte de ácido fólico debe ser también previo a la concepción pero además a dosis más altas de las habituales (5 mg/día).

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