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Consejos para padres primerizos – parte I

Ya está aquí. Tanto tiempo pensando en… ¿cómo será, como tendrá los ojos, se parecerá a mí, a él o sacará un poquito de los dos? Y ahora que se resuelven esas pequeñas incertidumbres llegan las grandes preguntas, esas que de las que todo el mundo te lleva respondiendo sin ni si quiera preguntarles, dándote consejos diarios, de esas que asentías con la cabeza pensando que cuando llegue el momento las tendré en cuenta o de las que nadie te ha planteado. A continuación os ponemos un poco al día, tu nueva vida ha comenzado.

 

1º Conoce a tu bebé

Lo primero que has de saber es que todo el mundo te va a aconsejar, todo el mundo tiene la mejor solución pero que nadie va a coincidir. Es una paradoja pero dentro de cada bebé no hay un manual y lo que les puede servir a unos padres puede que a otros no. Escucha a todo el mundo pero nadie mejor que tu va a conocer a tu bebé. Poco a poco empezarás a reconocer los sonidos, por qué llora o hace un ruidito raro, se llama instinto maternal, no te preocupes. Tú vas a evolucionar con él, a sentir lo que siente, a saber lo que le gusta o le va bien. Quien mejor te va a resolver las dudas será el pediatra que, junto contigo, va a ser quien lo verá evolucionar

 

2º No dejes a tu pareja de lado

Ser papas es una dura tarea, a veces hasta es difícil de soportar. No es de extrañar que la mayor cantidad de separaciones se produzca en los 3 primeros años de tener un hijo. Una vez nazca tendréis que pasar por una cuarentena sexual mientras que la mujer se recupera del parto y no es fácil compaginar la vida de pareja con las responsabilidades de tener un bebé. Recuerda que él es el fruto del amor, la complicidad, el cariño y la amistad entre vosotros y eso nunca ha de dejarse de lado. Son unos valores que se van a trasmitir directamente a él y necesarios para poder sobrellevar mejor la carga. De vez en cuando, para no caer en una rutina que os aleje emocionalmente tomaros un tiempo para cuidaros, dejar que la abuela disfrute de él y descansar un par de horas con una cena romántica para que la llama siga siempre encendida.

Llorará por las noches porque se siente sólo, porque le estarán saliendo los dientes y le dolerán las encías, porque habrá que cambiarles el pañal, porque tenga calor o fiebre. Por eso siempre tendrá que haber una generosidad en la pareja para no descargar la ansiedad que supone el llanto del bebé entre vosotros y evitar los reproches. Cultivar la paciencia y la comunicación y repartiros las tareas.

 

3º Dar el pecho

Cuando el bebé es recién nacido va a querer comer a todas horas y es bueno que lo haga cuando tenga hambre, da igual la hora que sea. Cuando nacen empiezan a perder un poquito de peso, es natural, se están adaptando a otro entorno, a otro tipo de nutrientes y por eso hasta los tres primeros meses aproximadamente lo correcto es que tomen el pecho bajo demanda. Eso implicará una media de seis horas diarias y se repartirán cada dos o tres horas y cada toma será de unos 15 minutos. En el caso de que no haya adoptado por la lactancia natural lo normal es que el bebé ingiera entre 60 y 90 mililitros. Es bueno despertarlo a mitad de noche y ponerlo en el pecho los dos primeros meses hasta que coja peso y este fuerte. Cuando esto se produzca no se le debe hablar, sólo acariciar, tiene que entender poco a poco que es de noche y que debe dormir y así poder eliminar ese hábito en un futuro. A partir de ahí ya se le irán creando unas rutinas de comida y sueño que deberá de ir cumpliendo.

Para saber cuándo cambiar de pecho tienes que tener en cuenta que cuando está lleno de leche está duro y cuando se vacía está completamente blando. El final de la toma tiene más grasa por lo que es lo que más sacia y alimenta. Podemos decir que eso será una toma completa. La siguiente vez que el niño quiera tomar cambiaremos al pecho que no se había vaciado e iremos alternando uno y otro. En el caso de que se sacie antes de haberse vaciado se cambiará de la misma manera en la siguiente toma para establecer una lactancia adecuada.

Cuando el pequeño está tomando es habitual que traguen un poquito de aire. Al final de cada toma es aconsejable que le ayuden a eructar para evitarle el malestar o inquietud que le pueda provocar. Para ello puede probar cualquiera de estos dos procedimientos:

  • Colocar al bebé sobre su hombre en posición erguida, sujetándole la cabeza y la espalda con una mano mientras con la otra se le da pequeñas palmaditas en la espalda.
  • Sientese con él y póngaselo en sus piernas mirando para afuera. Sujételo aguecando la palma de la mano sobre su barbilla (nunca en el cuello) y deja que apoye el pecho en su muñeca y antebrazo. Con la otra mano le daremos pequeñas palmaditas suaves en la espalda.

Para asegurarnos de que no regurgita la leche debe permanecer erguido de 10 a 15 minutos después de cada toma.

 

4º El baño

Ni si quiera los expertos se ponen de acuerdo en la frecuencia con la que lo debemos hacer así que ante la duda haz caso a tu pediatra. La decisión más extendida es la de bañarlo unas tres veces por semana lo que viene a ser un día sí y otro no y sin jabón, por muy suave que sea. Ten en cuenta que tienen un manto graso sobre la piel y que con el baño se lo podemos estropear.

El agua deberá estar a unos 36 grados y debemos sumergirlo bien, siempre que esté cómodo y por supuesto evitando corrientes de aire. La esponja se ha de pasar de la parte más sucia a la más limpia para evitar infecciones (igual que cuando le cambiemos el pañal) y hacer verdadero hincapié en sus genitales, pliegues, y orejas.

 

Muy pronto, tendréis disponible la segunda parte de este artículo: “Consejos para padres primerizos – parte II

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