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La convivencia con un perro podría beneficiar la salud de los bebés

“El perro es el amigo más fiel del hombre”, y así es. Tener un perro en casa aporta felicidad, energía, vitalidad, responsabilidad, muchos factores que hacen que este animal doméstico se gane tu corazón y lo quieras como a uno más en la familia. Esto mismo ocurre con los bebés, que, lejos de falsos tópicos, pueden llegar a congeniar tan bien con los perros que éstos se conviertan en su mayor fuente de inmunidad hacia las enfermedades.

Los bebés que conviven diariamente con un perro no solo encuentran en ellos entretenimiento o responsabilidad, sino que, también, se ha comprobado que los caninos aportan grandes beneficios en su salud y desarrollo.

Bienestar psicológico y social

La convivencia con un perro mejora la autoestima de los niños, haciéndoles sentir responsables de sus mascotas, jugando con ellos, dándoles de comer o sacándoles de paseo. El niño sentirá felicidad al estar siempre acompañado de su mascota y encontrará en éste un gran amigo con el que jugar, evitando la introversión o insociabilidad que puede desencadenar en otros problemas.

Actividad física

Un perro y un bebé o niño pueden ser sinónimo de “non-stop”. En el momento en que tu bebé comience a gatear su actividad física se verá incrementada con un agente motivador que es el perro. Éste jugará con él y le hará moverse sin queja alguna, con ganas de pasarlo bien y practicando deporte sin quererlo. De este modo, el bebé adquirirá una actitud activa evitando el sedentarismo que hoy en día padecen muchos niños.

Reduce el estrés

Relacionarse con un perro disminuye el estrés y ayuda a que el niño sea menos violento. El perro es indirectamente un juego con el que reír, correr y pasárselo bien, olvidándose de otras preocupaciones. Puede ser el remedio de muchos momentos en los que el bebé está triste o desganado.

Cuida su corazón

El cariño de un perro puede hacernos cuidar el órgano más vital de nuestro cuerpo, el corazón. Para un niño, el simple hecho de acaricias a su mascota, recibir un lengüetazo en la mano o pedir cariño con la cabeza, puede regular el ritmo cardiaco y la tensión arterial, evitando enfermedades de corazón.

Disminuye el número de afecciones psicosomáticas

Convivir día a día con un perro hace que los bebés no tengan algunos problemas o enfermedades como la ansiedad, el dolor de cabeza o abdominal, las alteraciones del apetito o, incluso, problemas cutáneos.

Previene enfermedades e infecciones

Según un estudio realizado a bebés finlandeses, los perros previenen las enfermedades respiratorias como tos, fiebre o rinitis. También, aquellos bebés que conviven con perros son menos propensos a padecer infecciones de oído.

 

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