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La higiene adecuada para tu bebé

De la necesidad de protección y vínculo que las mamás sienten desde que conocen su embarazo, hace que se deba prestar atención especial al cuidado de su bebé. Uno de los puntos a prestar mayor cuidado es la higiene del pequeño.

Así pues, la higiene del bebé es importante y necesaria ya que contribuye a que el pequeño se sienta más fresco, lo relaja, forma parte de su rutina diaria. En definitiva, juega un papel importante para su buena salud, evitando muchos trastornos.

1.Baño.

baño2El bebé no se puede sumergir completamente en el agua de la bañera hasta unas 48 horas después de la caída y completa cicatrización del cordón umbilical.

Una vez caído el cordón umbilical, se puede realizar el primer baño del bebé poniendo especial atención en la temperatura del agua, el jabón utilizado y el secado del bebé, mientras tanto lo más recomendable es usar una esponjita empapada con agua tibia o leche limpiadora, limpiando todo su cuerpo excepto la zona del cordón umbilical. No se debe acelerar la caída del cordón, debe caer solo.

El mejor sitio para bañar al bebé es la pila de la cocina o una bañerita para bebés que puedes poner sobre una superficie elevada y resistente; tendrás al bebé más controlado que en una bañera de adultos.

Se recomienda el baño diario, como una rutina más del bebé. Debería ser un momento para disfrutar y para que el pequeño se relaje y estreche vínculos con los padres. Se puede aprovechar el baño para estimular al recién nacido, por ejemplo, cantando canciones que hablen del agua y del jabón, incluso ponle algún juego que le motive.

 

¿Cuál es la mejor manera de bañar a mi bebé?

1. Reúne todo los artículos que necesites para el baño y calma a tu bebé. Después, empieza a desvestirlo dejando el pañal puesto y envuélvelo en una toalla.

2. Llena la bañera con 2 ó 3 pulgadas (5 ó 7 centímetros) de agua templada, pero no caliente, a una temperatura aproximada de 32-37 ºC.

3. Sumerge poco a poco al bebé en el agua (si han pasado 48 horas de la caída del cordón umbilical), sosteniéndole firmemente su cuello y cabeza. A ratos, vierte un poco de agua con un vaso o taza de plástico sobre su cuerpo, a la altura de los hombros, para que no se enfríe. Ten en cuenta que el cuerpo enjabonado de un bebé es muy resbaladizo, o sea que procura sujetarlo firmemente.

5. Usa muy poco jabón (ya que puede resecarle la piel) y lávale el cuerpo con tu propia mano o una toallita, rociándolo de arriba a abajo y de adelante hacia atrás. Lávale el cuero cabelludo con una toallita mojada y enjabonada. Usa una bolita de algodón mojada para limpiarle los ojos y la cara. Lava normalmente el área genital del bebé con agua y jabón. Lava además el área del pañal usando agua limpia y templada y un jabón líquido suave. Si en las comisuras de los ojos o en la nariz se ha acumulado algún moquito o alguna secreción reseca, mójalo varias veces con la punta de una toalla para que se ablande antes de limpiarlo.

6. Puede aprovecharse el momento de la hidratación para realizar un buen masaje al bebé. El masaje aumenta la inmunidad y relaja al recién nacido, entre otros beneficios. Las caricias tranquilizan al bebé al tiempo que nuestra cercanía estimula sus sentidos, no sólo el del tacto. El bebé duerme más tranquilo y come mejor después del masaje. Los masajes alivian los gases que causan molestias al bebé. Además, tocar al bebé favorece su desarrollo. Por otro lado, tiene la cara irritada por la baba hay cremas específicas en el mercado.

7. Envuelve al pequeño en una toalla con capucha y sécalo con suavidad, sin frotarle la piel sino a toques hasta dejar bien secos los pliegues del culito y entre los dedos. Si tiene la piel reseca o un poquito de irritación en la zona del pañal, puedes untarle una loción hidratante para bebés. Normalmente, durante los primeros días quedan restos de lavernixcaseosa (capa de grasa que protege a los bebés), no hay que intentar retirarlos de manera brusca, ya irán desapareciendo y absorbiéndose por la piel con el paso de los días.

2. Higiene específica de las partes del cuerpo ya que cada una de ellas requieren un cuidado especial y delicado. Algunas ya matizadas pero pasaremos a detallar punto por punto.

– El cordón umbilical

El resto de cordón umbilical, que permanece en el bebé tras el nacimiento, cae durante las 2-4 primeras semanas de vida, el cual debe curarse meticulosamente un par de veces al día con una gasa estéril mojada con alcohol de 70º o, simplemente, con agua y jabón. Luego sécalo bien.

– El cabello

Durante el baño se deben utilizar champús poco agresivos específicos para bebés para que no le irrite los ojos. Envuelve a tu bebé en una toalla y coloca tu brazo bajo su espalda y tu mano en la base del cuello, sosteniéndole la cabeza.

Después, se debe peinar el cabello con cepillos adecuados de cerdas blandas. Si tiene el cabello rizado, es recomendable que todo el pelo tenga la misma longitud, si lo tiene fuerte u ondulado, es preferible un corte a capas. Para cambios atmosféricos, lo mejor es usar acondicionadores sin aclarado, nada de colonias.

En caso de que el bebé tenga costra láctea(pequeñas descamaciones grasas en el cuero cabelludo), aplícale aceite de almendras u otro producto específico para costra láctea en el cuero cabelludo durante 10 minutos y retíralo con el champú; después peina el cabello intentando retirar la descamación sin irritar el cuero cabelludo.

– La piel

Como ya dijimos previamente, tras el baño, lo mejor es hidratar la piel. Muchos recién nacidos descaman la piel, sobre todo, en tobillos y muñecas, porque aún no posee la estructura protectora típica de las pieles de los adultos. Así, se deben usar aceites vegetales (aceite de almendras o caléndula) o bien cremas hidratantes específicas para el bebé, hipoalergénicas y, preferiblemente, sin perfumes.

– El culito

El recién nacido necesita mantener bien limpia y seca la piel del culito para evitar irritaciones Se debe minimizar el uso de toallitas y priorizar, en cambio, el uso de la esponja con agua tibia o una leche limpiadora específica.

En los niños se deben limpiar todos los pliegues y secarlo bien sin frotar, mientras que en las niñas: es importante limpiar siempre de delante hacia atrás, con el fin de no transportar los residuos de las heces hacia la vagina y, sin presionar, lavar bien la zona entre los labios mayores y menores. Por último, secar sin frotar.

– La nariz

Si el bebé tiene mucosidad o secreciones se debe realizar un lavado nasal con suero fisiológico. Recuesta al niño boca arriba y gírale la cabeza hacia un lado. Aplícale el suero en el orificio nasal superior y repite la operación en el otro orificio, girándole la cabeza hacia el otro lado. Incorpora al niño para que termine de expulsar las mucosidades. Nunca utilices bastoncillos de algodón para limpiar la nariz.

-Las orejas

Las orejas, en cambio, se deben mantener limpias y secas por fuera, no por dentro, ya que la cera que produce ya es una protección natural; aunque el uso de bastoncillos sigue estando contraindicado pues lo único que puede generar es una herida o infección de oídos.

– Las uñas

Las uñas del recién nacido se deben cortar cuando estén largas, con una tijera especial de punta redondeada o bien limarlas con una lima suave. Tener especial cuidado en cortar las uñas rectas y no lesionar la piel del dedo.

Después de la higiene del bebé, necesitarás una manta para mantenerlo caliente mientras lo vuelves a vestir. También tendrás que limpiar la ropa y los pañales con frecuencia.

De este modo mantener una buena rutina de la higiene del bebé es esencial para que éste se sienta a gusto y protegido del mundo exterior. Además se favorecerá la salud de su piel y su cabello.

 

 

Fuente de la fotografía 1: http://www.babycenter.com/302_baby-care-products_10369465.bc

Fuente de la fotografía 2: https://www.johnsonsbaby.es/bano-y-cabello/bano-del-bebe/

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