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La preeclampsia: qué es y cómo cuidarte cuando la tienes.

Se trata de una enfermedad propia del embarazo, que aparece a partir de la semana 20 de gestación y que se caracteriza por la aparición de hipertensión arterial junto con la presencia de proteínas en la orina. La preeclampsia, en realidad, puede afectar a múltiples órganos y llegar a constituir un grave riesgo para la salud de la madre y del feto. Es una de las principales causas de resultados adversos durante el embarazo y el único tratamiento realmente curativo consiste en la finalización de la gestación, de manera que los casos graves obligan a inducir el parto o a la realización de una cesárea antes de la semana 37, añadiéndose así los problemas propios de la prematuridad.

¿Cómo afecta esta enfermedad?

De forma fisiológica, los vasos sanguíneos de la gestante normal se encuentran dilatados, sin embargo, la preeclampsia se caracteriza por un estado de vasoconstricción generalizada que explica la hipertensión. La pérdida de proteínas a través de la orina, junto al daño que se produce en los vasos, ocasiona la salida de líquido del torrente circulatorio originando el edema, también característico en la preeclampsia, que se traduce en hinchazón de piernas, manos y cara. También pueden verse implicados el hígado, la función renal, la coagulación y producirse manifestaciones neurológicas, llegando incluso a provocar convulsiones, cuadro conocido con el nombre de eclampsia.

Esta situación descrita en la madre afecta de forma sustancial al normal desarrollo del feto, ya que se altera el intercambio de gases y nutrientes a través de la placenta, pudiendo originarse un cuadro de crecimiento intrauterino restringido con compromiso severo del bienestar fetal.

¿Cuál es la solución?

Las mujeres con preeclampsia deben ser vigiladas en unidades especializadas, vigilancia que debe ser muy estrecha tanto desde el punto de vista materno como fetal, ya que la aparición de las complicaciones anteriormente descritas, junto con las cifras de tensión arterial y el estado del feto, van a marcar el momento más adecuado para finalizar la gestación que es, como ya se ha señalado, el único tratamiento curativo de la preeclampsia. Hoy en día se están desarrollando algunos estudios, con el fin de detectar de forma temprana qué mujeres van a desarrollar una preeclampsia a lo largo de su embarazo, de la misma manera que se sabe que la obesidad, la nuliparidad, las gestaciones múltiples, la diabetes, la presencia de enfermedades autoinmunes, el antecedente de preeclampsia, entre otros, son factores de riesgo para padecer una preeclampsia.

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