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Sedentarismo y embarazo ¡no sucumbas a él!

Desde que conoces la gran noticia de estar embarazada, debes ser consciente del gran cambio físico que va a experimentar tu cuerpo y, con ello, debes convencerte a ti misma que estar en estado no significa tener ni mucho menos una enfermedad. Un embarazo es un cambio en tu organismo que debes saber sobrellevar, y qué mejor manera de llevar una vida activa que te haga sentir bien por dentro y fuera.

Puede ser que tengas poco tiempo o, simplemente, no te apetezca por tu estado, pero hay que cuidarse y una buena manera es adaptar tu vida diaria a una rutina saludable con una buena alimentación y ejercicio diario. Quizás te parezca un tanto peligroso pero, al contrario. Durante el embarazo, el ejercicio es muy efectivo si se realiza en las dosis adecuadas. Mediante la actividad física ayudamos a nuestro cuerpo a evitar los típicos problemas de salud que se dan durante el embarazo, como la pesadez en las piernas, los dolores de espalda, la circulación de la sangre, o, en definitiva, el aumento excesivo de peso.

No todas las mujeres están acostumbradas a realizar un deporte específico o a cuidarse el cuerpo en un gimnasio. Para las que sí, será más fácil cuidarse y conocer qué métodos no son arriesgados para practicar durante su embarazo. Pese a esto, mantenerse en buena forma y evitar el sedentarismo es muy fácil si sabes aplicar algunas actividades en tu día a día. Por mucho que tu sofá te pida a gritos quedarte en casa viendo una película mientras tu bebé te da patadas en la barriga, ¡tienes que ser fuerte! Es muy sencillo, ya verás…

Comienza la mañana ejercitando tu cuerpo desde la cama. Sí, has leído bien, todo buen deportista sabe que antes de realizar ejercicio hay que estirar, así que, estira cada uno de los músculos de tu cuerpo con un buen bostezo desde tu colchón.

Si tienes una mañana atareada y llena de recados, evita el coche o el transporte público si todo lo que necesitas está próximo a tu casa. Caminar es buenísimo para la circulación y conseguirás sentirte bien por dentro. Si quieres sumarle dificultad, puedes andar de forma erguida, con los hombros ligeramente hacia atrás, metiendo tripa y contrayendo glúteos, además, es un buen ejercicio para tonificar.

En tus momentos de descanso, como puede ser leyendo, viendo la televisión o en el ordenador, puedes hacer pequeños y sencillos ejercicios de gimnasia con tu propio cuerpo y sin necesidad de ningún aparato. Por ejemplo, estando sentada puedes balancear la pelvis para aliviar la presión en la parte baja de la espalda. Para ello, lleva los glúteos hasta el fondo de la silla y, cuando lleguen al respaldo, yergue el pecho. Otro fácil ejercicio es girar el tobillo en ambos sentidos o flexionarlos de tal manera que vayas formado distintos ángulos.

Antes de irte a la cama, nadar es una buena opción. El medio acuático es ideal para relajarte y, a la vez, ejercitar los músculos. Puedes hacer infinidad de ejercicios sumergida dentro del agua como elevaciones con las piernas o nado de espaldas para los dolores. Otro deporte muy recomendado es el yoga o el pilates, ejercicios lentos y poco aeróbicos, pero muy efectivos.

Como ves, son rutinas diarias sencillas de seguir y apetecibles para evitar que tus 9 meses de embarazo de conviertan en sedentarios.

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