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Trombosis venosa durante el embarazo

La trombosis venosa consiste en la formación de un coágulo en el interior de una vena, que puede desprenderse y viajar hasta el territorio arterial pulmonar, produciendo una embolia de pulmón. El embarazo constituye por sí solo una situación que incrementa el riesgo de trombosis ya que, de forma fisiológica, durante la gestación existe un incremento de los factores sanguíneos que colaboran en la coagulación sanguínea, hecho que supone un importante mecanismo de defensa natural para evitar las hemorragias asociadas al parto. Por otra parte, el progresivo crecimiento del útero, ocasiona fenómenos compresivos sobre los vasos venosos de la pelvis femenina a lo largo del embarazo, dificultando así el retorno venoso desde los miembros inferiores y propiciando la aparición de trombos a dicho nivel.

¿Qué factores incrementan la trombosis venosa durante el embarazo?

Algunas situaciones incrementan el riesgo trombótico de la gestación y de esta manera la edad materna juega un papel importante, ya que a partir de los 35 años dicho riesgo es casi un 40% superior. La obesidad, el antecedente de trombosis y enfermedades como el lupus eritematoso sistémico también son factores de riesgo para la existencia de trombosis venosa, sin olvidar los períodos prolongados de reposo, que en ocasiones se recomiendan durante el embarazo.

En los últimos años se está dando especial relevancia a un conjunto de alteraciones que, englobadas con el nombre de trombofilias, incluyen una serie de alteraciones que aumentan el riesgo de trombosis y que adquieren especial relevancia en el embarazo. La historia clínica detallada en el inicio de la gestación, junto con la detección y seguimiento de todas las posibles complicaciones que puedan acontecer en el periodo antenatal, van a marcar la necesidad de establecer medidas preventivas para evitar la aparición de trombosis. De esta manera, cuando exista un riesgo consistente, es necesario administrar tratamiento anticoagulante, generalmente heparina de bajo peso molecular, que se mantendrá hasta unas horas antes del parto, para reanudarlo posteriomente. Puesto que el puerperio también entraña riesgo de trombosis, las medidas de vigilancia se deben mantener durante este periodo, sobre todo si ha existido algún foco infeccioso en el posparto.

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