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efecto pigmalión

¿Cómo afecta el efecto Pigmalión a los más pequeños de la casa?

Las expectativas que tenemos acerca de lo que lograrán o no nuestros hijos muchas veces pueden afectar realmente a su comportamiento y sus resultados. Esto es lo que se conoce como efecto Pigmalión. ¡Os lo contamos en las siguientes líneas!

 

¿Que es el efecto Pigmalión?

El efecto Pigmalión puede definirse como la capacidad de influenciar a una persona a través de las expectativas de otra persona. En el ámbito educativo que es en lo que nos centramos en este post, nos referimos a cómo las expectativas que depositamos los padres en nuestros hijos y los resultados que esperamos que consigan o no, afectan a su rendimiento. 

 

Un ejemplo, podría ser expresar o transmitir la dificultad que esperamos que nuestro pequeño o pequeña tenga para aprender el abecedario. Aunque no sea de forma voluntaria, nuestros hijos pueden percibirlo y llegar a sentir que realmente les es más difícil. En cambio, si somos positivos al interactuar con el pequeño, su conducta cambiará y este hecho se traducirá en un mejor rendimiento.

 

¿Cómo gestionarlo? Recomendaciones

  • Comunicación: es muy importante escuchar y ser empáticos con los sentimientos y emociones de nuestros hijos. Entender realmente lo que sienten facilita decidir cómo actuar y qué medidas tomar en cada caso. Además, debemos cuidar nuestra comunicación no verbal al hablar con nuestros hijos para no transmitir falta de confianza involuntariamente con gestos, a pesar de estar comunicando lo contrario.

 

  • Las críticas siempre deben ser constructivas. Los padres que felicitan y comparten la alegría de los pequeños por sus logros evitan desilusionar al pequeño. Por ejemplo, sobreaconsejar repitiendo consejos constantemente al niño o niña puede dar a entender al pequeño que sólo no sería capaz de decidir algo o realizar la acción determinada.

 

  • Motivación, motivación y motivación. Nuestros hijos pueden dominar unas tareas más que otras, pero no por ello debemos criticar las que peor se le den. Por el contrario, recomendamos alabar cada pequeño logro de esas tareas que menos domina para que el pequeño vaya cogiendo confianza y mejorando.

 

  • ¿Cómo fijar los objetivos que marcamos a los niños? Siempre con realismo, cuidando las expectativas para que no se frustren si no lo consiguen. El niño o niña debe percibir que confiamos en él, esta es la mejor forma de que confíe en sí mismo.

 

Si no conocías el efecto Pigmalión, pero te ha parecido interesante, comparte este post en redes sociales para que más padres y madres puedan descubrirlo. 🙂

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