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Embarazada en Navidad. Cuidados en estas fiestas

Comienza la Navidad y con ello muchas son las cosas que hacer en estas fechas tan señaladas: comer hasta reventar, compras de regalos… pero si estás embarazada, ¿puedes desempeñar estas mismas tareas?

Está claro que esto sólo puede tener una respuesta positiva; de hecho si estás embarazada, éstas van a ser las navidades más especiales de tu vida pues se acerca el nuevo año y también el nacimiento de tu bebé. Eso sí, para disfrutarlas en su plenitud tendrás que cambiar algunas costumbres típicas de estas fiestas. Te lo contamos a continuación:

Comida

Estas fechas se caracterizan por la ingesta excesiva de comida. El embarazo exige comer por dos pero no el doble pues a mayores excesos, mayores molestias de acidez y estreñimiento y con ello peor será la recuperación en el post parto.

Así durante estas fiestas, puedes comer algún dulce navideño como la mermelada de frutas o la manzana asada (evita la típica bollería industrial), carnes que no contengan mucha grasa como el pavo o el pollo, gran cantidad de verdura y fruta como las doce uvas de nochevieja o los espárragos (llenos de ácido fólico). 

En cambio, no debes tomar patés, embutidos elaborados con carne cruda (posibilidad de toxoplasmosis), pescados y carnes crudas o marisco como salmón marinado o a la parrilla (contiene ácidos grasos esenciales, que intervienen en el desarrollo del cerebro del bebé); salvo si están bien cocinados.

A su vez, tampoco conviene que tomes bebidas alcohólicas pues el consumo del alcohol afecta directamente al desarrollo del bebé; ni refrescos pues muchas llevan azúcares y gases que te pueden producir sensaciones incómodas.

Respecto al postre, elige piña. Si te decantas por el turrón, escoge el turrón duro; y no tomes el de coco que es más indigesto.

Para lograrlo haz tus comidas habituales y llegarás a la cena sin muchas ganas de comer con lo que podrás controlar mejor lo que debes y lo que no debes comer.

Compras navideñas

Llega el momento de comprar regalos de reyes, ir a recoger ese vestido para la cena de nochebuena, adornar la casa de Navidad… En definitiva, comienza el estrés navideño.

Niveles altos de estrés pueden ocasionar bebés bajos de peso, partos complicados, niños irritables y con déficit de atención… cuando en verdad no necesitas comprar todo el mismo día así que cambia el chip y no te estreses.  Empieza  tomarte las cosas con más calma y no busques acaparar tareas que pueden realizar otros. Evita por ejemplo celebrar estas fechas en tu casa.

De este modo, huye de las fiestas que te generan cierto compromiso; lo importante es tu comodidad.

Viajes

Si durante estas fechas te toca viajar en coche huye de los viajes en hora punta y haz paradas con cierta frecuencia para airearte. Estar demasiado tiempo sentada es perjudicial para la circulación y en tu estado el sistema circulatorio se encuentra mucho más congestionado de lo habitual, con lo que aumenta el riesgo de varices.

Si te toca viajar en avión huye de los viajes largos y escoge un asiento de pasillo, para poder levantarte y andar un poco e ir al baño con mayor comodidad. Y pon entre el cinturón y la tripa una de las almohadillas que te proporcionarán las azafatas.

En cuanto al tren, es el mejor transporte que podrías elegir pues es rápido y te da la libertad de moverte a tus anchas por lo que podrás airearte fácilmente. Respecto al autocar, el mayor inconveniente es que las paradas están estipuladas y no puedes parar cuando quieras.

Pese a todo esto, lo mejor antes de viajar es consultarlo con tu ginecólogo.

Bailes y fiestas

Tras la cena nadie te impide trasnochar, es cuestión de sentido común: si estás cansada, despídete y vete a casa.

 

Con todo esto, ¿quien dijo que Navidad y embarazo estaban reñidos?

¡Feliz Navidad!

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