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Pielectasia durante el embarazo: definición y síntomas

También conocida como ectasia, la pielectasia consiste en la expansión de la pelvis renal, produciéndose una inflamación del riñón. Se trata de una enfermedad que está asociada con una infección y, aunque puede afectar a todo el mundo (mujeres, hombres y niños), es frecuente en embarazadas, lo que se denomina como pielectasia funcional.

Los síntomas más frecuentes son dolor en la zona renal o pélvica, confundiéndose en muchos casos con otro tipo de enfermedades de las embarazadas, y una ausencia de orina a lo largo del día, debido a que los uréteres están bloqueados o estrechados.

En el caso de las embarazadas se suele detectar la pielectasia en el riñón derecho, ya que el aumento del tamaño de útero hace que éste se mueva, se produzca una alteración hormonal y todo ello conduzca a una reducción de la función locomotora del uréter. La cuestión es que muchas veces la enfermedad no se ve ni se aprecia a simple vista y hasta que los dolores no se hacen muy evidentes no se realiza ningún tipo de prueba en la mujer en periodo de gestación.

Tipos de pielectasia

Existen tres tipos de pielectasia durante el embarazo con un tratamiento totalmente distinto. Pielectasia leve, aquella que no requiere ni tratamiento ni cirugía. La enfermedad se somete a revisiones más frecuentes en el ginecólogo y en el nefrólogo. Pielectasia moderada, controlada a través de una terapia especializada y por ensayos de ultrasonido. Y, por último, una pielectasia grave, que se traduce en un aumento de la pelvis y de los riñones. Solo en casos muy graves y complicados (cambio en la anchura del uréter, insuficiencia renal aguda o introducción del uréter en la vagina) se recomienda una intervención quirúrgica. En cuanto al momento del parto, la pielectasia puede provocar un expulsivo más complicado y un post operatorio más largo y pesado.

La pielectasia en bebés

La pielectasia también puede afectar al feto, pero en el 90% el problema se soluciona sin tratamiento conforme el pequeño va madurando en el útero de la madre o poco después de nacer. Se suele detectar a las 20 semanas de gestación. Se han estudiado las diferentes causas de la aparición de la enfermedad y se ha determinado como factores principales la herencia genética y el hecho de que la madre lo haya pasado. También se han encontrado evidencias que señalan que las niñas sufren casi un tercio menos de pielectasia que los niños.

Si al bebé se le diagnostica pielectasia, se suele recomendar esperar a después del parto para tratarlo, aunque en cada revisión el ginecólogo estudie exhaustivamente el tamaño de los órganos y el líquido amniótico para asegurarse de que no hay complicaciones.

Tras el parto, los bebés son sometidos a una serie de pruebas para detectar anomalías y determinar la función renal. A estos niños se les administran antibióticos para tratar o prevenir las infecciones del tracto urinario y son pocos los casos en los que se recurre a una operación.

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