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Preparar a la mascota para la llegada de tu bebé

“El perro es el amigo más fiel del hombre”, y así es. Tener un perro en casa aporta felicidad, energía, vitalidad, responsabilidad, muchos factores que hacen que este animal doméstico se gane tu corazón como a uno más en la familia. Esto mismo ocurre con los bebés, que, lejos de falsos tópicos, pueden llegar a congeniar tan bien con los perros que éstos se conviertan en su mayor fuente de inmunidad hacia las enfermedades. De hecho, está comprobado que los perros aportan grandes beneficios en su salud y desarrollo.

Pero, ¿es tan fácil como parece? Al igual que hay que acondicionar el hogar para la llegada del bebé si tienes mascota, también hay que prepararla para evitar cambios en su comportamiento como los celos, especialmente si se trata de un perro o un gato pues puede que se sienta desplazado y con ello se muestre agresivo con el bebé.

Así, es recomendable que empieces a preparar a tu mascota para la llegada de tu bebé con mucho tiempo de anticipación, incluso desde que estás tratando de concebir. No obstante, si aún no lo has hecho y ya tienes un bebé, nunca es demasiado tarde para entrenar a tu mascota para convivir con niños:

  1. Es aconsejable que trates de mantener las costumbres que compartías con tu animal de compañía. Pasar ratos agradables y mostrarte cercana a tu mascota le ayudará a acostumbrarse a la nueva situación.
  2. Acondiciona un lugar especial para tu mascota y deja que se acostumbre a pasar algún tiempo ahí. Elige un lugar donde pueda estar tranquila. Pon en ese lugar su plato de la comida, agua, una cobija y sus juguetes favoritos. De esta manera seguirá sintiendo que su presencia está ahí.
  3. Acostumbra a tu mascota al trato rudo de los niños hacia los animales ya que es muy importante que tu mascota aprenda a no molestarse cuando los niños le acaricien o froten las patas, la cabeza, la cola, la panza, las orejas e incluso el hocico. Para ello acaríciale tú en esas zonas, así como dentro de las orejas y hocico, cinco veces al día por un periodo de 2-5 minutos.
  4. Entrenale al tiempo que realiza sus actividades favoritas como comer o jugar para que relacione esas “caricias” con algo placentero.
  5. Hazle ver que los nuevos y diferentes olores y sonidos con los que tu mascota se encontrará cuando el bebé llegue a casa son positivos ya que esto puede causarle reacciones inesperadas y por lo tanto buscarán llamar la atención. Para ello ponle alguna grabación de llantos o balbuceos y, si ya tienes al bebé, acerca a la mascota ropa de éste para que se vayan acostumbrando al olor.
  6. Si es contigo con quien pasa la mayor parte del tiempo, sería positivo que otros miembros de la familia se acercasen a la mascota de forma progresiva para que no note tanto tu ausencia y tu dedicación al bebé cuando éste llegue a casa.
  7. Permanece en el cuarto del bebé con más frecuencia para que la mascota se vaya acostumbrando a la ausencia de la pareja en el resto de habitaciones. Si ya tienes el bebé los tres primeros meses de vida de éste es importante limitar la entrada de la mascota al cuarto del bebé con puertas de rejillas o de barreras bajas. Así evitarás que se sienta aislada y que no suba ni empuje la cuna.  Nunca dejar la mascota sola con el bebé.
  8. Pon a la mascota en contacto con los objetos y artículos del bebé como el jabón o el cochecito de paseo para que lo identifique con el bebé.
  9. No cambiar los hábitos de saludar a la mascota. Mientras uno sujeta al bebé el otro saluda a la mascota. Así también conseguirás que no se sienta desplazada.
  10. Cuando el bebé empiece a gatear o caminar, seguramente la mascota ya estará acostumbrada con su presencia, e incluso podrá estar más pendiente del bebé como si fuera su cuidadora. De hecho el bebé y la mascota pueden desarrollar una relación muy bonita si ambos aprenden a convivir juntos. También hay que educar al bebé a cómo tratar la mascota.

No hay duda de que los perros aprenden a querer y a cuidar a los bebés como si fueran de su propia manada. Incluso les toleran impertinencias que no permitirían a una persona adulta. Si les enseñan a ambos cómo comportarse, fomentarán una relación entre ellos que será muy difícil de romper.

Foto: Marga Navarro Vargas

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