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¿Qué es la displasia cervical?

La displasia cervical se refiere a cambios anormales en las células de la superficie del cuello uterino o cérvix. Éste es la parte inferior del útero (matriz) que desemboca en la parte superior de la vagina. Estos cambios no son cáncer, pero pueden llevar a que se presente cáncer de cuello uterino si no se tratan.

Está causada por el virus del papiloma humano (VPH), un virus común que se contagia a través del contacto sexual. El periodo de latencia, es decir, desde que se produce la infección hasta que aparece la lesión, es muy variable, de meses a incluso años. Hay muchos tipos de VPH, unos se asocian a la displasia y cáncer de cérvix, y otros a verrugas genitales, o de otro tipo de localizaciones.

Hay una serie de factores que incrementan el riesgo de desarrollar una displasia, como puede ser la promiscuidad, hábito tabáquico, o presentar una inmunosupresión (VIH, pacientes en tratamiento con quimioterápicos)

La displasia cervical no presenta síntomas. Se detecta por la toma de citología, que debe realizarse por cualquier mujer sin factores de riesgo, cada 3 años. Y se clasifica en:

− Lesión de bajo grado (LSIL): este tipo de lesión va a presentar una regresión espontánea en el 80% de los casos a los 2 años. Se deben realizar controles cada 6 meses. Si no desaparece, o evoluciona a un alto grado, será cuando debamos tratarla.

− Lesión de alto grado (HSIL)

− Células escamosas con atipias de significado incierto (ASCUS). En este caso la alteración en la citología puede deberse a una displasia, o cambios de reparación o inflamatorios. En mujeres de más de 35 años, está indicado el análisis del VPH.

− Células glandulares atípicas

En caso de que aparezcan estas alteraciones en la citología, se debe realizar una colposcopia, que es un estudio del cérvix con lentes de aumento, y tinción con ácido acético y lugol, que permiten visualizar la lesión del cuello, y tomar una pequeña biopsia, para confirmar su presencia y planificar su tratamiento.

Como ya hemos dicho, en caso de LSIL, se recomienda habitualmente un seguimiento. Si la lesión es un HSIL, entonces se recomienda su tratamiento por el riesgo de progresión a carcinoma de cérvix (aunque éste puede tardar años en aparecer). El tratamiento consiste en en una escisión electroquirúrgica con asa (LEEP), el cual utiliza electricidad para eliminar tejido anormal. Es un procedimiento ambulatorio, que se puede realizar con anestesia local, y con el que no existe repercusión para la fertilidad posterior de la mujer. Es muy raro que se tenga que llegar a practicar una histerectomía, que se reserva únicamente en caso de recidivas múltiples en mujeres con deseo genésico cumplido.

Existen otro tipo de tratamientos llamados destructivos, que son la criocirugía o terapia con láser CO2, que se usan sobretodo en lesiones de bajo grado.

La vacunación del VPH protege frente a la infección del VPH 16 y 18 sobretodo, que son los que más frecuentemente causan el cáncer de cérvix. Está dentro del calendario vacunal, y se administra a las niñas de 14 años. Pero se ha demostrado su eficacia hasta los 45 años, y se recomienda su aplicación a las mujeres de menos de 26 años. También es recomendable vacunarse en caso de mujeres que han sido tratadas por una lesión, y que posteriormente han negativizado el virus, ya que éstas tienen un riesgo 4 veces mayor de desarrollar un cáncer de cérvix. La vacuna no acelera la regresión de la lesión.

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