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Un bioimplante de células de cordón regenera un corazón infartado

Un bioimplante de células de cordón regenera un corazón infartado

La operación de un bioimplante de células de cordón para regenerar el corazón infartado de un hombre de 70 años es pionera en el mundo y se realizó el pasado mes de mayo por el grupo de investigación de Malalties del Cor del hospital Germans Trias y el Banc de Sang i Teixits (BST), en colaboración con el Institut de Bioinginyeria de Catalunya (IBEC). Te damos todos los detalles a continuación.

Bioimplante de células de cordón para regenerar un corazón infartado

El bioimplante de células de cordón se convierte en pionero en la regeneración un corazón infartado de un paciente de 70 años de edad. Así lo ha demostrado la resonancia magnética tras el bioimplante.

El proyecto de bioimplante se inició hace 10 años. Ha sido hace unos meses cuando la Agencia del Medicamento lo ha aprobado. El BST es el encargado de eliminar del pericardio donado las células y dejar solo la trama. Se trata de una membrana flexible, porosa y gruesa en la que se puede guardar las células del cordón umbilical. Después se introducen las células del cordón en dicha trama y se logra el bioimplante de 4×4 centímetros.

El BST crea una técnica tan eficaz que fabrica el parche que ha de llevar el paciente sobre la zona infartada del corazón en tan solo seis horas. De esta forma el corazón deja de estar cansado y puede bombear la sangre correctamente. Las células madre mesenquimales se introducen en el soporte de pericardio (pericardial Matrix), el cual se pega al corazón. A continuación migran al tejido cardiaco sin dispersarse por otras partes del organismo.

Bioimplante de células de cordón como nuevo tratamiento

Según explica el cardiólogo Toni Bayés, responsable del equipo de investigación Cardiaca de Can Ruti: ‘Con el sistema del parche, las células del cordón pasan al corazón y se quedan. Hemos podido comprobar en la resonancia magnética realizada a los tres meses de la operación que la cicatriz del corazón ha disminuido un 10%’. Y añade: ‘El paso siguiente será demostrar que es eficaz, que los pacientes viven más, con menos ingresos hospitalarios y mejor calidad de vida. Eso requerirá un centenar de participantes y en varios centros hospitalarios’. El paciente está a la espera de que se le realice la segunda intervención para probar la seguridad.

Toni Bayés aclara que: ‘Esto no ha empezado ahora. Es el resultado de 10 años de trabajo. Porque teníamos claro que esta era una vía por la que intentar mejorar la clave en la calidad de vida de una persona infartada: la cicatriz en su corazón’.

Según citan en el artículo de la Vanguardia, el hallazgo de este bioimplante es el comienzo de una gran evolución en las enfermedades cardiacas además de un paso adelante que deja ver que se pueden poner las células donde se necesitan.

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